Entre mediados del siglo XVIII y principios del siglo XX, Cáceres creció y se modernizó. Comenzó a construirse una ciudad nueva que ampliaba su horizonte con grupos de viviendas y edificios erigidas por familias acaudaladas, bellos ejemplos de arquitectura de estos siglos  que aun hoy se conservan. Los primeros ensanches se articulan en torno a la actual Avenida de España o Paseo de Cánovas. El hilo que cose esa ciudad moderna con la ciudad vieja es la Calle San Antón, donde se alzan el Gran Teatro y la Sala de Arte El Brocense, gestionada por la Diputación Provincial de Cáceres.