En el siglo XVIII, los monjes de la Compañía de Jesús emplearon la herencia que les legara el rico Francisco de Vargas Figueroa para edificar un convento y una iglesia en el mismo corazón de la ciudad, hoy Plaza de San Jorge. Tras la expulsión de España de los Jesuitas, tuvo distintos usos. Entre ellos, el de Real Colegio de Humanidades, primer germen de la Universidad de Cáceres. Hoy, además de centro de exposiciones, es sede de la Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura.